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Drogas, alcohol y violencia familiar - Dr Gabriel Flores Ciani


Abuso de drogas y alcohol asociados con la Violencia Familiar
Autor: Dr. Gabriel Flores Ciani
Médico Universidad de Buenos Aires
Email: drfloresciani@gmail.com
www.amorenaccionmundial.org


El consumo de alcohol y otras drogas es complejo y cada vez más frecuente en todos los estratos sociales. El riesgo de esta problemática radica en el hecho de que la violencia familiar es un problema que está íntimamente vinculada al consumo de drogas. Las investigaciones han demostrado, por ejemplo, que el consumo de alcohol y drogas aumenta la frecuencia y gravedad de la violencia familiar.

La violencia familiar, reiteradamente encuentra raíces en el alcoholismo y el abuso de drogas de uno de los integrantes de la familia. Si bien no toda persona violenta necesariamente es también abusadora de sustancias, ésta se ve agravada por el abuso del alcohol y drogas como la cocaína, pasta base etc.

Definamos violencia familiar:

Tomando en cuenta diferentes definiciones de violencia intrafamiliar, ésta se refiere a toda relación de abuso permanente que se da entre los miembros de una familia, constituida por acciones u omisiones que causan daño físico, psicológico o sexual.

La violencia es un fenómeno que debe observarse la asimetría propia del acto violento, su carácter coercitivo. Su intención, más que dañar, es dominar, someter, doblegar, paralizar por medio del ejercicio de la fuerza, sea esta física, psicológica, económica, o sexual.

Consecuencias del consumo y abuso de sustancias:

El carácter desinhibidor que producen las sustancias de abuso, lleva al consumidor a actuar y manejarse sin medir las consecuencias. De acuerdo a esto, consiente o inconscientemente, las sustancias pueden actuar directamente en la manifestación de impulsos violentos por parte del que las consume.

La violencia no puede ser considerada como efecto directo del alcoholismo y consumo de drogas. De todas formas, influye sobre manera en alguien que cuente con ambas características.

La presencia de un adicto a sustancias en la familia, mayoritariamente llega a resultados nefastos. El individuo, en su enfermedad, deja de habituarse a sus responsabilidades, cesa de realizar las actividades necesarias que exige la convivencia. De esta manera es que la violencia familiar puede aparecer en cualquier momento.

La potencial violencia ocasionada por el abuso de sustancias, no sólo afecta a individuos adictos, sino que puede hacerlo en cualquier persona, estando determinada por las circunstancias del entorno, de la persona y de la cantidad de alcohol que se consuma.

Las drogas y el alcohol actúan directamente sobre la conciencia de los individuos, impidiendo, en momentos de consumo excesivo, un razonamiento normal y adaptado al ambiente en el que se encuentra. Esta distorsión provocada por el abuso de sustancias, actuando sobre los códigos y las normas de conducta, pueden dar paso a la violencia.

Por otro lado, se entiende que el alcohol y las drogas son factores de riesgo, ya que reducen los umbrales de inhibición, y que la combinación de modos violentos para la resolución de conflictos con drogas o alcoholismo, suelen aumentar el grado de violencia y su frecuencia.

También es cierto que la incidencia del alcohol es mucho mayor y que requiere por tanto más atención, pero sin olvidar el abuso de otras sustancias. El abuso de alcohol es común entre maltratadores, en episodios de violencia a menudo el maltratador actúa bajo los efectos del alcohol, cuando la víctima se halla bajo los efectos del alcohol, generalmente el maltratador también lo está, es decir, son raros los casos en que solo la víctima se halla bajo los efectos del alcohol. Muchas mujeres desarrollan problemas de alcoholismo como consecuencia de ser víctimas de maltrato. Las mujeres que beben en exceso se hallan en mayor riesgo de sufrir maltrato por parte de sus compañeros que las que no lo hacen, sobre todo cuando ellos también beben.

La intensidad de la violencia puede aumentar cuando el maltratador ha consumido alcohol:

En cuanto a la incidencia del alcohol en la violencia sexual, las conclusiones más consensuadas al respecto: Muchos agresores habían consumido alcohol antes de la agresión o tienen problemas con el alcohol. El alcohol incrementa el nivel de agresión. El alcohol aparece sobre todo en episodios de agresión sexual en los que agresor y víctima no se conocen. Las creencias en torno a los efectos del alcohol sirven para justificar una conducta agresiva o para provocar una predisposición. Las mujeres que se hallan bajo el efecto del alcohol son consideradas «víctimas fáciles».

Como romper el ciclo consumo de sustancias con la violencia:

El maltratador debe reconocer que está enfermo y buscar ayuda de profesionales médicos y demás profesionales del área de la salud mental, buscando además recursos desde la espiritualidad.

Hay excelentes tratamientos para frenar la impulsividad, irritabilidad y rehabilitarse del consumo de drogas y alcohol.

La victima también debe reconocer que ha ingresado en un círculo perverso del cual seguramente no podrá salir sola, por lo cual debe tomar la urgente decisión de apoyarse en personas de su entorno para que la ayuden a realizar las denuncias correspondientes en el poder judicial y colocarse en un tratamiento psico - emocional que la sostenga en el proceso de resolución de la problemática en el cual se halla.

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http://elportaldeolgaydaniel.blogspot.com.ar/

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